
Recorrí la casa completa, hoy la música creo que estaba de más y sólo el sonido de los pájaro agradeciendo en agua que caía del cielo, servía de salvavidas para no caer en la melancolía.
Pero fue inevitable. Sentada en el sillón más ínfimo de la casa comencé a hablar con Dios y la respuesta era casi de telepatía: “ayuda que yo te ayudaré”.
En ese momento sólo quería empezar mi ayuda ya, pero no sabía de que manera. Mis familiares no creían en evangelizar a través de valores y menos dar hasta que duela, pero yo en ese momento y ahora era capaz de entregar mi alma con tal de una sonrisa.
Así es como descubrí que mi ayuda era a los niños, esos mismos pequeños que necesitan de tan sólo cariño y una palabra, esos mismos que con un pensamiento optimista y esperanzador se les puede hacer creer que si se puede, que el mundo va más allá del riesgo social o la pobreza.
Mi vida definitivamente es sentir a Dios en una sonrisa de un niño, mi vida amigos míos no va sólo en tener éxito y dinero en mi profesión…mi vida se basa en que amar es servir.
Y creo ser valiente al declarar esto, porque al mismo tiempo estoy adquiriendo un compromiso no sólo a quienes lean mi declaración sino que con esas caritas dulces a quienes se les puede cambiar la vida.
La vida es una esperanza para que podamos ser mejores personas, en la vida no basta sólo ser feliz teniendo lo que uno quiere en términos económicos sino también en sorprendernos cada día en el atardecer que se refleja como una pintura de esperanza y que nos dice que el regalo de la vida se agradece con la ayuda desde un simple gesto de bondad hacia la más absoluta entrega por quien lo necesite.
Doy gracias a Dios por descubrir esto y porque mis días sean cada vez con más colores.
Amar es servir. Qué palabras tan lindas y tan valientes, y encierran un gran compromiso de vida.
Eres una maravillosa persona, Vero y ojalá tu actitud te llene siempre la vida de colores. Un abrazo muy fuerte.